Otros Tratamientos Corporales

El estrés, las tensiones y el agitado estilo de vida no sólo pueden afectar tu psiquis sino tu cuerpo en general.

Si sientes mucha presión y te agobian las preocupaciones, es momento de recurrir a un tratamiento corporal al alcance de tu mano, por ejemplo, con masajes relajantes. Para ello, puedes utilizar aceite de almendras, cremas pomadas o geles regeneradores de la piel; al final de un baño tibio seguramente te harán sentir mejor.

También puedes optar por un masaje más profesional que además activará tu circulación y le dará a tu piel un mejor aspecto. Resulta una buena terapia anti estrés:

  • Relaja los músculos.
  • Reduce la inflamación y mejora la cicatrización de las heridas.
  • Permite que quien lo recibe experimenten una sensación de calma y tranquilidad.
  • Aporta elasticidad a la piel, ésta se vuelve tersa y suave.

También tienen efectos en tu salud:

  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Mejora los problemas estomacales e intestinales.
  • Disminuye los dolores y mejora la circulación de la sangre.

Los aceites y demás sustancias utilizados en la piel suelen absorberse con facilidad, lo más importante es concientizar que los productos adquiridos no son solo cosméticos sino se trata de sustancias capaces de brindar beneficios terapéuticos. Algunas suelen mezclarse con agua de baño o con compresas tibias que se frotan en el cuerpo para aprovechar sus beneficios.

Estas recomendaciones pueden serte útiles cuando escojas un tratamiento para tu cuerpo:

Antes de un tratamiento corporal, sea cual sea el que elijas; debes limpiar tu piel con una ducha rápida (así eliminas residuos de perfumes, lociones y demás impurezas).

Para realizar efectivamente un tratamiento corporal, exfolia primero tu piel y prepárala de manera adecuada reciba todos estos beneficios.

Después de la exfoliación se recomienda una ducha con agua fría para beneficiar la activación de la circulación.

Revisa la densidad de algunos aceites para tu piel que se ofrecen en el mercado, los más densos son buenos para las pieles secas y los más ligeros son adecuados para las pieles normales y grasas.

Los geles se suelen recomendar para las pieles normales y grasas.

En caso de aplicar crema hidratante, hazlo cuando la piel aún está húmeda (para seleccionarla procura que esta no sea grasa al tacto y para que no obstruya los poros de la piel).

Puedes tomar una infusión y mucha agua para reponer los fluidos corporales después del tratamiento.

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